martes, 4 de septiembre de 2012

Elementos teóricos esenciales para comenzar la preparación


Elementos teóricos esenciales para comenzar la preparación

El entrenamiento es sin dudas un proceso pedagógico complejo, proceso porque constituye la evolución de una serie de fases por las cuales tiene que transitar el deportista para lograr sus resultados.
Este posee aspectos variados y una forma específica de organización, el cual lo convierte en una acción sistemática, compleja y global sobre la personalidad y el estado físico del individuo.

Según Verjoshanski, (1991) es una actividad motora específica, sistemática dirigida a la formación y educación completa del deportista, en este campo: “Adquisición de múltiples y variados conocimientos especiales de habilidad motora y capacidad deportiva, aumento de la capacidad deportiva, aumento de la capacidad condicional de rendimiento del organismo y control de la técnica deportiva y de la forma de comportarse en la competición”.
Estos aspectos conducen a que el proceso de entrenamiento no debe admitir aproximaciones o graves errores pues el precio se paga con la salud del deportista..

La actividad deportiva es un fenómeno biosocial extremadamente complejo,
es un fenómeno social con una orientación educativa,
en su expresión fenomenológica y en su desarrollo no está exento de una base biológica, debiendo asumir un papel importante en la investigación científica, dirigida a la solución de problemas de estructuración y programación para el logro de un entrenamiento deportivo más racional.

Todos estos aspectos hacen que para el logro de latos resultados deportivos o no deportivos se tengan en cuenta una serie de elementos que reunidos permitan organizar el proceso de preparación de la fuerza.

Según Rodríguez Hernández, (2002) y González Duarte, 2003 se puede controlar una serie de elementos o reglas pedagógicas con vista a la planificación y dosificación del proceso de la fuerza estas son:

1.    Diagnosticar los niveles de fuerza mediante una concepción general integral.
2.    Determinar el problema de fuerza general e individual en dependencia del objetivo y el deporte en cuestión.
3.    Considerar la estructuración del macrociclo del deporte y en este antes del test inicial de control ubicar una etapa de adaptación o readaptación.
4.    Seleccionar y desglosar en el modelo del macrociclo el volumen y la intensidad a trabajar según la distribución por los tipos de fuerza.
5.    Distribuir una sola cualidad o tipo de fuerza por mesociclo.
6.    Considerar la distribución en las etapas de preparación general , especial y competitiva.
7.    Seleccionar correctamente los ejercicios por tipos, planos muscular y en dependencia de su intervención en la acción deportiva.
8.    Lograr en el deportista una buena autorregulación e independencia en las clases de entrenamiento con pesas tanto para la preparación teórica, psicológica como para el trabajo en el gimnasio.
9.    Evaluar por diversas vías el progreso de la fuerza.
10. Organizar el proceso de entrenamiento de forma tal que posibilite la interacción entre las capacidades y tipos de fuerza.
11. Seleccionar según las condiciones del local del entrenamiento las formas organizativas a utilizar más racionales.
12. Ubicar la actividad de fuerza según los objetivos del día durante el entrenamiento.

Estos y otros elementos que Ud. puede incorporar durante el proceso de organización, permitirán elaborar un plan de preparación de fuerza con nuevas características posibilitando el logro y la elevación de los resultados de esta capacidad.

Pero como es apreciable es necesario un control riguroso de muchos factores pues ellos determinan e influyen en el ritmo de desarrollo de la capacidad de rendimiento, ocupando un papel principal la carga, tanto de entrenamiento como de competición. 
Por tanto la profundización en el conocimiento de:
·         los principios de entrenamiento,
·         las estructuras de la planificación,
·         el apoyo de los avances en el deporte moderno y
·          la asistencia científica hacia este, debe ser punto de referencia inicial y obligatorio para cualquier entrenador, dada que esta se refiere a la aplicación conciente y compleja de las leyes del proceso de desarrollo.
·          
Por ello Navarro, F. (2003) el entrenador, tiene la responsabilidad de implementar un proceso adecuadamente planificado y monitorizado, en el cual esté siempre presente la mejora y el bienestar del deportista, mediante una cuidadosa regulación de los factores de la carga de entrenamiento.
·         Este principio del entrenamiento es aplicable a cualquier actividad deportiva o fin donde se ponga de manifiesto el trabajo de la fuerza.
Por otra parte a criterio del autor es necesario referirse a un elemento importante y es que el entrenador u otro practicante profundice en la necesidad de ver el entrenamiento como proceso pedagógico y la unidad de entrenamiento como unidad básica central, pues en la misma se aplican todas las categorías didácticas (Objetivos, Contenidos, Métodos, Medios, Formas organizativas, Control) que debe poseer una clase o sesión.

A continuación comentaremos al respecto:

1.    Objetivos: Es el componente rector, debe ser derivado desde el macro hasta la unidad de entrenamiento, así como en los tipos de fuerza y planos a desarrollar, con una interrelación directa y en función de la habilidad motriz deportiva, de la capacidad a desarrollar y de lo educativo a lograr.

2.    Contenidos: Constituye sin dudas la serie de estímulos que recibirá el deportista y la respuesta de este ante estos estímulos (control diario), por ende incluye el Volumen y la Intensidad como componentes esenciales, lo técnico, lo táctico, lo teórico y los aspectos psicológicos como elementos importantes en el logro de los resultados, siempre en correspondencia con los objetivos a lograr.

3.    Métodos: Es sin dudas la forma en que se realiza o dosifica el entrenamiento, considerando los objetivos y los contenidos.
Ejemplo, los métodos de repeticiones o cambio de peso, los Intensivos, los extensivos, el piramidal etc.

4.    Medios: Son las vías para lograr los objetivos y la manera de aplicar los contenidos y el método seleccionado. Por ejemplo los ejercicios seleccionados, los medios auxiliares, la palanqueta, mancuernas, alteras, aparatos e implementos etc.

5. Formas organizativas: Consiste en como ordenar y organizar la clase o unidad de entrenamiento, buscando siempre la economía del tiempo y el espacio en función de la cantidad de deportistas con que cuenta mi deporte. Dentro de ellas encontramos:
a. La Tradicional o en ondas.
b. Los Circuitos (por tiempo y por repeticiones).
c. Los Intervalos (por tiempo y por pulsaciones).

6. Control: Constituyen las formas de monitorear los resultados, tanto en la actividad (volumen e intensidad) como de las pruebas o test funcionales, psicológicos, físicos, técnicos, tácticos y cuanta manera de chequear el avance y rendimiento del deportista.
Todos estos aspectos deben ser de constante aplicación de los entrenadores u otro personal que en ocasiones olvidan que su actividad, clase o sesión de entrenamiento es el momento pedagógico más importante para lograr los objetivos trazados.

Para la planificación de la fuerza, Bompa, 2002, es necesario considerar 3 (tres) factores elementales durante el entrenamiento, ellos son:
- Sistema energético dominante en el deporte en cuestión.
- Factores limitadores en cuanto a la capacidad de fuerza en el deporte.
- El objetivo del entrenamiento de la fuerza.
Estos elementos nos conducen a que tengamos que tener en cuenta ciertos aspectos en las diferentes etapas del entrenamiento deportivo que servirán para lograr una planificación del trabajo con pesas más real y efectiva.

El macrociclo. Elementos para su confección
El volumen se escogerá de las tablas 1 ó 2, 3, 4 según considere y la
intensidad Tabla 5 la distribuirá por planos, teniendo en cuenta los objetivos por mesos, apreciando siempre los períodos del entrenamiento.

Para los deportes la distribución según las etapas puede ser:

1.- Desarrollo General de la fuerza. (Período de Preparación General).

a) Fase de adaptación anatómica: Posee un carácter preventivo, se trabajan todos los planos musculares, ligamentos y tendones, buscándose un equilibrio entre la musculatura agonista y antagonista, evitando siempre descompensaciones unilaterales.
Los jóvenes y principiantes necesitan fases de adaptación más largas (entre 8 y 10 semanas). Los deportistas entrenados en el trabajo de la fuerza necesitan entre 4 y 6 semanas.

b) Fase hipertrófica: Debe colocarse entre la adaptación y la fuerza máxima, según su objetivo permite desarrollar la musculatura y el tipo de fibra característico de la acción deportiva, así como un trabajo de la Resistencia a la fuerza según las intensidades con que se ejecute, permitiendo esta fase crear las bases para el trabajo con otros tipos de fuerza. Su duración puede estar entre 4 y 8 semanas.

c) Fase de coordinación intermuscular (fuerza rápida): Su objetivo es lograr una interrelación armónica entre la musculatura que actúa en la acción a través del desarrollo de la fuerza rápida, con cargas que oscilan entre el 70 y el 85 %.
Esta fase debe situarse antes de la fuerza máxima para lograr el principio del aumento gradual de las cargas. Su duración puede estar entre 4 y 8 semanas.


d) Fase de coordinación intramuscular (fuerza máxima): Su objetivo es desarrollar la fuerza máxima con cargas superiores al 85 %, esta fase puede durar entre 4 y 8 semanas, dependiendo de las características del deporte y de las etapas.
Su eficacia radica en el impacto que produce sobre el Sistema Nervioso Central y las adquisiciones nerviosas que se logran como lo es el reclutamiento de las unidades motoras, la sincronización intramuscular y la frecuencia de los impulsos nerviosos.

2.- Convención de la fuerza en fuerza especial (Período de Preparación Especial).
a) Fase de transferencia o convención: Su objetivo esencial es convertir las ganancias adquiridas en la fase de coordinación intramuscular en una combinación de fuerza específica del deporte, ya sea fuerza rápida o resistencia, que son a criterio del autor los tipos característicos de fuerza que predominan en el 95 % de los deportes.
Puede en esta fase emplearse métodos de entrenamiento de fuerza específicos que contribuyan a las acciones que se ejercen en el deporte.
La conversión de fuerza máxima en fuerza rápida necesita entre 4 y 6 semanas, ya que sus métodos para desarrollarla están basados en una sincronización adecuada de los diferentes grupos musculares (coordinación intermuscular) y el reclutamiento rápido de unidades motoras rápidas.
La conversión de la fuerza máxima en resistencia a la fuerza necesita entre 4 y 8 semanas debido al aumento del nivel celular en las actividades relacionadas y un mayor tiempo de adaptación.

3.- Mantención de los niveles de fuerza (Período Competitivo).
a) Fase de entrenamiento: Su objetivo consiste en mantener durante la fase de 4 a 8 semanas las ganancias obtenidas en las fases anteriores.
Debe trabajarse el tipo de fuerza que en mayor porciento predomina en el deporte.
El último mesociclo puede planificarse de atrás hacia delante es decir dejando los menores porcientos (%) para los microciclos más próximo a la competencia fundamental.
b) Fase de cesación del entrenamiento de la fuerza: Consiste en dejar de entrenar con pesas entre 5 y 7 días antes de la confrontación principal para aquellos deportes colectivos y de intensidades altas con vista a lograr los procesos de supercompensación.

4.- Compensación y mantenimiento general de la fuerza (Período de Tránsito).
a) Fase de compensación: 
Su objetivo es trabajar la musculatura antagonista, estabilizadora y multilateral, fundamentalmente en la zona donde no participan los gestos, puede mantenerse un volumen entre el 50 y el 60 % con respecto a la fase preparatoria para conservar algo las ganancias de la temporada, es sin dudas un entrenamiento de recuerdo.
Se seleccionará la Intensidad Media Relativa (IMR) tabla No 5 para cada mesociclo y por planos musculares, en dependencia del tipo de fuerza. Debemos señalar que puede ubicarse una IMR para cada plano muscular o una misma IMR para los tres planos, dependiendo de los objetivos del entrenador.
Destacando que la IMR constituye la multiplicación del peso medio por 100 dividido el resultado máximo.

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